Escribir por secciones
Tu trabajo se divide en secciones (introducción, metodología, conclusiones…). Escribes en una, pasas a otra, y las puedes reordenar a tu gusto.
Estudiante
Para qué sirve cada cosa, en lenguaje normal.
Tu trabajo se divide en secciones (introducción, metodología, conclusiones…). Escribes en una, pasas a otra, y las puedes reordenar a tu gusto.
Puedes empezar de cero o con una plantilla que ya trae las secciones típicas de tu tipo de trabajo. Así no miras la hoja en blanco sin saber por dónde.
Un lugar donde guardas todo lo que usas: libros, artículos, webs, PDF, apuntes, imágenes. Y lo reutilizas en todos tus trabajos, no solo en uno.
Subes tus PDF y los dejas enganchados al trabajo, para tenerlos a mano mientras escribes.
Metes una cita en el texto con un clic, indicando la página, y la bibliografía se hace sola: ordenada y sin repetir, aunque cites la misma fuente en varios sitios.
Eliges el estilo que te pide tu universidad (APA, MLA, Chicago, Harvard y más) y todo se ajusta a esa norma.
Cuando lees una fuente y encuentras algo útil, lo guardas y lo ordenas por temas. Luego lo colocas en tu texto donde lo necesites.
Un ayudante que te avisa al momento si algo falla: falta el autor, el año, una fuente borrada, la bibliografía vacía o una fuente que subiste pero no usaste.
La ayuda nunca se inventa fuentes ni datos. Si falta algo, lo marca como pendiente en vez de rellenarlo a su aire. Pensado para que escribas con rigor.
Buscas dentro de los documentos que subiste para encontrar el párrafo exacto que necesitas, sin releerlos enteros.