Escribir por capítulos
Tu obra se divide en capítulos, como un libro de verdad. Escribes en uno, pasas al siguiente, y los puedes reordenar arrastrándolos cuando cambias de idea.
Autor
Para qué sirve cada cosa, en lenguaje normal.
Tu obra se divide en capítulos, como un libro de verdad. Escribes en uno, pasas al siguiente, y los puedes reordenar arrastrándolos cuando cambias de idea.
No tienes que dar a «guardar». Mientras escribes, se va guardando solo. Si cierras y vuelves, tu texto sigue ahí.
Un lugar donde apuntas tus personajes, los sitios donde pasa la historia y tus ideas sueltas. Así no se te olvida nada ni lo buscas por mil notas.
Una ficha por personaje: cómo es, su historia, su forma de hablar, sus relaciones, sus secretos. Le puedes poner una foto. Sirve para tenerlos claros y que no se te despisten.
Igual que los personajes, pero para los sitios de tu historia (con foto y descripción) y para esas ideas que se te ocurren y no quieres perder.
Un panel por capítulo donde pones imágenes y notas, para ver de un vistazo cómo va esa parte de la historia.
Como una lista ordenada, o como un tablero de fichas. Eliges la que más te ayude a tener la foto completa.
Cuando te atascas, puedes pedir ayuda: que siga una escena, que escriba un diálogo, que amplíe un trozo o que reescriba algo. Tú mandas; la ayuda solo propone.
Un sitio para pensar en voz alta sobre tu trama, un personaje o el ambiente, sin tocar tu texto. Como un cuaderno de borradores.
Cuando quieras, conviertes tu obra en un PDF con portada y tu nombre, listo para leer, imprimir o compartir.